Cómo psicoterapeuta individual

 ¿Cómo trabajo en una sesión de psicoterapia individual?

El paciente habla de sus sentimientos, sus  emociones, sus conflictos internos en relación con los acontecimientos más importantes de la vida cotidiana, que tiene sus raíces en la historia del paciente. A partir de aquí se trata de esclarecer su actual conflicto: y situarlo en la etapa de la  vida en que se constituyó (durante la  infancia o en la adolescencia). Tenemos en cuenta cómo esto que nos está contando con palabras se refleja en su cuerpo mediante su forma corporal, su postura, sus movimientos, su mirada y sus tensiones corporales. La via de intervenir para explorar el problema puede ser desde lo verbal y/o corporal,  que por lo  general se van entrelazando a lo largo de la sesión. Por ejem:  Si lo hacemos desde la via somática ayudaremos a distender las contracturas musculares mediante la respiración, la liberación de los movimientos espontaneos y la expresión de las emociones reprimidas. Al final de la sesión, el paciente verbaliza sus experiencias y el terapeuta sintonizando con el paciente le ayudará a organizar y dar sentido a la vivencia, facilitándole que la pueda integrar e incorporar los cambios a su vida cotidiana.

La curación pasa por expresar nuestro dolor y compartir nuestros secretos

 

Cómo Supervisor

 Podemos enseñar una técnica, pero no podemos enseñar a nadie cómo ser una persona. La condición para ser un buen psicoterapeuta no es aprender una técnica, sino liberar a su verdadera persona 

Harry Guntrip



Habítate

dispone de servicio de supervisión para profesionales de la relación de ayuda, que trabajen con un enfoque psicocorporal.

La supervisión es adecuada para ayudar al psicoterapeuta a evaluar de manera continuada su proceso personal y profesional.

 Las funciones del supervisor son:

  • Ayudar a los psicoterapeutas en sus dificultades y a desarrollar sus competencias genuinas como profesionales;
  • Ayudar a realizar la lectura corporal;
  • Concretar un diagnóstico psico-corporal;
  • Ayudar en las estrategias de intervención corporal;
  • Ayudar a percibir y comprender los patrones contratransferenciales específicos, en función de su historia personal y de acuerdo con la problemática específica del paciente, que dificultan el buen desarrollo del proceso terapéutico; restaurando de esta forma la dinámica adecuada del proceso.

Tal apoyo, facilitará al psicoterapeuta a conocer mejor sus puntos fuertes y débiles y le permitirá tomar una dirección para seguir trabajando en sus aspectos más fragiles.

 

Cómo psicoterapeuta de grupo